Google, un Monopolio Informático al Servicio del Imperialismo

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Juan Manuel Olarieta

Los espías ya no son sólo asesinos a sueldo o mercenarios sin escrúpulos. La CIA busca información y Google es quien se la proporciona. Google es mucho más que un inofensivo buscador; es una multinacional que sabe de nosotros mucho más que nosotros mismos, y nosotros somos 1.200 millones de usuarios repartidos por el mundo entero. Nos creemos que “entramos” en Google cuando sucede al revés: es el buscador el que entra en nosotros, en nuestras vidas, en los más recóndito de nuestros pensamientos.

En agosto de 2011 Google reconoció públicamente que había estado entregando datos de sus usuarios europeos a la CIA y otras instituciones de espionaje de Estados Unidos al amparo de la Ley Patriótica aprobada en 2001 tras el 11-S. Por supuesto, el chivateo se había llevado a cabo sin autorización ni aviso a los usuarios.

Esa traición confesa era una verdad sólo a medias. La colaboración no se circunscribía sólo a los europeos y se había llevado a cabo mucho antes del 11-S, desde el principio. Google reconoce que colabora con el espionaje “obligada” por la Ley Patriótica, cuando lo cierto es que, como informó el diario “Washington Post”, la colaboración de las empresas privadas con los servicios de información del Pentágono se remona nada menos que a 1970.

Desde la creación del programa Prism en 2007 Google participa voluntariamente junto a otras 100 multinacionales informáticas bien conocidas, entre ellas Microsoft, Facebook, Apple, Yahoo, Skype o YouTube, que han jugado un papel fundamental en la Primavera Árabe y la agresión contra Siria.

A causa del espionaje, Suecia prohibió en junio de 2013 el uso de Google Apps en el sector público y la misma medida adoptó la interfase gráfica Gnome, que también ha tenido que cambiar de motor de búsqueda.

¿Quién fundó Google?

Google no informa a la CIA sino que forma parte de ella. Su relación con el espionaje proviene de la fundación misma de la empresa. Dos empresas de capital riesgo, Kleiner Perkins Caufield & Byers y Sequoia Capital pusieron sobre la mesa 25 millones de dólares para un proyecto recién aparecido, quedándose con el 25 por ciento de su capital.

En Kleiner Perkins Caufield & Byers, es este último quien tiene una relación muy estrecha con In-Q-Tel, empresa de capital de riesgo de la CIA que desarrolla tecnologías preferentes para el espionaje. La CIA creó In-Q-Tel para identificar e invertir en las empresas que desarrollan tecnologías informáticas de vanguardia, que sirvan a los intereses del espionaje de Estados Unidos.

Fundada en febrero de 2003, Keyhole Inc. fue la primera empresa financiada por In-Q-Tel en nombre de la Agencia Nacional de Imágenes y Cartografía, en la actualidad la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial. En una rueda de prensa de In-Q-Tel celebrada en 2003 el director ejecutivo de Keyhole, John Hanke, reconoció que “la relación estratégica de Keyhole con In-Q-Tel significa que la comunidad de inteligencia ahora se puede beneficiar de la capacidad masiva de expansión y el gran rendimiento de la solución empresarial de Keyhole”.

Al año siguiente de su fundación, Google adquirió Keyhole Inc. Google Earth no es más que programa desarrollado originalmente por Keyhole Inc.

A través de In-Q-Tel, la CIA lanzó en 2004 un emisión de acciones de Google por valor de 2,2 millones de dólares.

En cuanto a Sequoia Capital, financia a empresas tecnológicas que han firmado contratos con el Pentágono, especialmente después del 11 de septiembre de 2001, cuando uno de sus directivos, Mark Kvamme, se reunió con el entonces Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, para aplicar tecnologías incipientes a la recopilación de información militar.

Pero la CIA y Google no sólo comparten las mismas empresas sino el mismo personal cualificado. En 2004, el Director de Evaluación de Tecnologías de In-Q-Tel, Rob Pintor, se trasladó de su antiguo puesto de trabajo al servicio de la CIA para convertirse en “Senior Manager Federal” de Google.

Los anuncios de empleos técnicos de Google especifican a los aspirantes que buscan trabajo en el buscador que deben poseer autorización actual de seguridad máxima del gobierno al nivel TS/SI. SI son las siglas en inglés de “inteligencia especial”, un eufemismo para referirse a la Inteligencia de Comunicaciones o COMINT.

Google es un arma de guerra y agresión

El interés informático de los imperialistas no se concentra en penetrar en la intimidad de los internautas particulares, acerca de los cuales ya lo saben absolutamente todo. Su verdadero objetivo está en el espionaje militar con vistas a una próxima guerra imperialista. Internet se creó y se mantiene dominado por intereses absolutamente belicosos e imperialistas. Como demuestran Enfopol y Echelon, el objetivo del control informático no son los particulares sino las grandes potencias hostiles a Estados Unidos y a sus multinacionales, el espionaje militar, político, diplomático, tecnológico, industrial y financiero.

Google forma parte de la estrategia de inteligencia de la ASN (Agencia de Seguridad Nacional) y la CIA para el derrocamiento de gobiernos extranjeros, las guerras de agresión y la ocupación militar de terceros países, como Afganistán, Irak, Pakistán y otros. Es el proveedor de la tecnología de búsqueda básica para “Intellipedia”, un sistema seguridad en línea en el que trabajan 37.000 espías de Estados Unidos.

Google ha firmado contratos con el Pentágono para suministrar programas avanzados de búsqueda para el espionaje y el ejército. En 2003, en virtud de un acuerdo especial con la CIA, Google personalizó su motor de búsqueda de alto rendimiento para la Oficina de Gestión Interlink, que supervisa para la CIA y la ASN intranets confidenciales y no clasificadas.

Ese mismo año, la CIA comenzó a financiar una serie de proyectos de investigación a través de la Fundación Nacional de Ciencias para crear nuevas capacidades con la excusa omnipresente de “combatir el terrorismo” mediante una tecnología avanzada. Uno de los programas financiados era para desarrollar un sistema para ser desplegado en el fondo de cualquier sala de chat como un oyente silencioso para escuchar de manera encubierta las conversaciones… El sistema propuesto podría ayudar al espionaje a descubrir comunidades ocultas y patrones de comunicación en las salas de chat sin intervención humana.

La CIA utiliza el servicio Googles Analytics del buscador, que describe como el que te dice todo lo que quieras saber sobre la manera en que los usuarios se relacionan con el buscador.

El juego sucio de Google se destapa

La primera vez que se conoció públicamente la vinculación de Google con el espionaje imperialista fue a finales de 2006, cuando un antiguo espía de la CIA, Robert David Steel, dijo en un programa de radio de Alex Jones, de alcance nacional en Estados Unidos, que Google tenía una relación muy estrecha con la CIA.

Steel había mantenido estrechas relaciones con altos directivos del buscador. Fue también agente de los servicios clandestinos de la CIA, cursó estudios de Política de Inteligencia en la Universidad de Harvard y de defensa en la Academia de Guerra Naval. De 1988 a 1992 fue el civil que ocupó el segundo cargo de importancia (GS-14) en el Comando de Inteligencia de la Marina. Es experto en vulnerabilidad de sistemas digitales informatizados y fundó la empresa de seguridad Open Source Solutions Inc., un nombre sugestivo, OSS, el antecedentes de la CIA. En 2004 pidió el voto para Bush.

Tras la intervención radiofónica de Steel los portavoces oficiales del espionaje tuvieron que reconocer que la Oficina para la Investigación y el Desarrollo de la CIA había estado financiando a Google y orientando su desarrollo en función de las necesidades de seguimiento, vigilancia y control.

Las bases de datos de Google constituyen el mayor almacén en internet en cuanto a datos del usuario y análisis de visitantes a sitios de la red, y esto tiene un gran valor para el espionaje, que utiliza esta información mediante complejos programas informáticos de rastreo. Desde su base de datos el buscador coopera con el espionaje estadounidenses para completar información relacionada con la guerra imperialista. Se trata de fortalecer la capacidad para controlar la información sobre los usuarios del buscador como parte del esfuerzo del espionaje militar para obtener información que pudiera resultar de interés para la guerra contra sus rivales, incluida la guerra económica, que no es más una forma exacerbada de la competencia exterior a la que están abocados los monopolios estadounidenses.

Google utiliza la Plataforma Rosetta de Tecnología de base (Basis Technology’s Rosette Platform) también financiada por la CIA, un programa para identificar, clasificar y buscar texto no estructurado en los idiomas de Asia oriental, Europa y el Oriente Medio. El programa suministra servicios lingüísticos avanzados entre los que se incluyen la normalización, el análisis morfológico y la extracción de nombres. Yahoo también está utilizando esta tecnología.

Pero la colaboración informática de Google no se ciñe exclusivamente a la CIA, sino también a la ASN, al FBI y a otras instituciones represivas.

De conformidad con la Ley Patriótica, aprobada tras el 11-S, el gobierno tiene la facultad de exigir información reservadamente a cualquier empresa, si considera que es necesario para proteger la seguridad nacional. La Ley Patriótica faculta a los policías del FBI a reclamar información emitiendo Órdenes de Seguridad Nacional sin la autorización judicial para obtener los archivos de los proveedores de servicios de comunicación electrónica.

En marzo de 2013 el FBI reconoció que no sólo pretende analizar los archivos de intenet, como hace ahora, sino seguir las comunicaciones en tiempo real, para lo que cuenta con Gmail, Google Voice, los servicios de almacenamiento de información en la nube tipo Dropbox y los juegos en línea que incorporen chats porque “estos canales de comunicación se usan para conversaciones criminales”, según Andrew Weissmann, jefe del Departamento Jurídico del FBI.

La legislación de Estados Unidos permite al FBI obtener copias de correos electrónicos sin orden judicial y obligar a las compañías telefónicas y empresas informáticas a instalar equipos de vigilancia. También pueden solicitar a los servicios de correo electrónico y de chat que les proporcionen “la asistencia técnica necesaria para llevar a cabo una intervención”.

Pero el FBI considera que todo esto no es suficiente, ya que solicitar asistencia técnica a los proveedores no es lo mismo que obligarles a efectuar una escucha.

En junio de 2013 el director de la ASN (Agencia de Seguridad Nacional), James Clapper, confirmó que el espionaje de Estados Unidos recoge información a través de Facebook, Google, Apple y otras compañías, desde hace seis años, si bien recalcó que se trata de usuarios que se encuentran fuera de Estados Unidos.

La ASN controla rutinariamente el tráfico de internet y ha estado interceptando las comunicaciones digitales como parte de un proyecto de vigilancia autorizada por la Casa Blanca, dirigido a la intervención, sin necesidad de orden judicial, de las comunicaciones electrónicas en la búsqueda de información de interés estratégico para los imperialistas estadounidenses. Bush legalizó lo que era una práctica corriente de la ASN desde muchos años antes.

Don Weber, portavoz de la Agencia de Seguridad Nacional, reconoció que el programa de vigilancia es secreto al amparo de la excusa del “terrorismo”, por lo que no pueden comentar los operativos de rastreo informático.

La CIA y Google crean su bola de cristal

Los videntes, la astrología y el tarot no son seudociencias, como muchos creen, sino matemática pura. La CIA y Google quieren conocer nuestro comportamiento antes que nosotros mismos. Para ello han invertido mucho dinero en “Recorded Future”, una empresa de rastreo en tiempo real de internet cuyo fin es predecir comportamientos futuros en base a la información que obra en la red. A veces lo llaman “sistemas de alerta temprana de detección” y a veces “tendencias” (trends en inglés). La empresa almacena millones de cuentas de las redes sociales, blogs y páginas web para encontrar “patrones” de comportamiento, una especie de hilos invisibles de las personas y las organizaciones que les permitan predecir el futuro.

Actualmente Google e In-Q-Tel están invirtiendo en “Visible Technologies”, una empresa de software especializada en el rastreo de medios de comunicación social. “Visible Technologies” puede examinar de forma automática más de un millón de conversaciones y mensajes en los blogs, foros en línea, Flickr, YouTube, Twitter y Amazon cada día.

A finales de 2012 Obama promulgó la Ley de Reautorización de Enmiendas a la ley FISA 2012 que amplía durante cinco años la denominada Ley FISA de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que permite al país mantener control sobre las llamadas telefónicas y correos electrónicos de los ciudadanos estadounidenses dentro y fuera del país. Actualmente la mayor parte de los datos de usuarios, empresas e instituciones públicas se almacenan en la “nube” (cloud en inglés), que no son otra cosa que servicios prestados por empresas informáticas estadounidenses.

Al respecto, un estudio de la Unión Europea aprobado poco después titulado “Lucha contra la delincuencia cibernética y protección de la privacidad en la nube”, asegura que el peligro real reside en el control de Estados Unidos de la información almacenada en nubes (clouds) públicas, que son propiedad de empresas de ese país como Google, Microsoft o Facebook. Según el informe, la legislación tiene “fuertes implicaciones para los derechos fundamentales de la UE”, ya que permite a Estados Unidos obtener legalmente toda la información en la nube sin previo aviso ni consulta.

En abril de 2013 el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la ley CISPA (“Cyber Intelligence Sharing and Protection Act”), que sigue ampliando las facultades de acceso a los datos de sus usuarios en el mundo entero. La asociación monopolista TechNet representa a Google, Yahoo, Microsoft, HP, Oracle, Cisco y otras multinacionales informáticas norteamericanas. En una carta del directivo de TechNet, Rey Ramsey, al Comité de Inteligencia, señaló que el proyecto de ley responde a las necesidades conjuntas de las multinacionales y del gobierno.

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