La Guerrilla Twittera

 

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Ayer, por casualidades de la vida, llegaron a mi bandeja del correo una serie de link que remitían a una serie de insultos contra los presxs políticxs. ¿El motivo? Estar en desacuerdo con un planteamiento. ¿De todos los presxs? No. Solamente con un texto de Manuel Pérez Martínez, pero así de paso, “mataban dos pájaros de un tiro”.

Y es que resulta, que la guerrilla tuitera no perdona una. Está en pleno apogeo. Repleta de chavales que apenas superan los 20 años, armados de ‘hashtag’ hasta los dientes, han declarado la guerra abierta de los ‘retweets’ contra aquel o aquella que discrepe de sus posiciones. Con la ventaja de poseer una gran experiencia; una media de 40 tweets al día y tres cuartas partes del día delante de la pantalla del ordenador, a la guerrilla tuitera no se le pasa una. Y desde que los ‘smartphones’ sustituyeron a esos rudimentarios fusiles G-3, ahora está la opción de ‘disparar’ desde el colegio, la universidad o desde el trabajo.

Y recordaba una frase de un cantante de “kinki-rap” llamado “Jarfaiter” que decía: “En internet mandáis vosotros, pero en la calle manda mi crew”. Cualquiera que leyese esto después de conocer a la guerrilla tuitera, pensaría que es una declaración de guerra abierta. Pero no, ni Jarfaiter es comunista, ni creo que conozca a nuestras divas de la ciber-guerra.
Aún así, es de reconocer, que la simpleza de la frase, o la complejidad de la misma (según el barómetro que queramos usar) me dejó realmente perplejo por el mero hecho de que dejó en evidencia una situación real: la conexión de la vida cibernética con la vida real que experimenta el tuitero/a desposeído de la sociabilidad real. El “gamberro” de Jarfaiter –tal y como él se define en varias de sus canciones- adicto a las peleas y a la sangre (no me pondré a investigar si tal información es cierta y hasta qué punto, puesto que ahora me resulta irrelevante) deja el internet como un frente de guerra perdido. Él prefiere el parque. Ni se inmuta por lo que puedan verter sobre él la guerrilla tuitera. Sabe que si no te conectas a ese mundo y vives tu día a día, es posible que no recibas información de esta guerrilla en absoluto. Desaparece por completo esa “ajetreada” guerrilla que ya ha anunciado tantas veces la revolución social, la ola feminista que limpiará las calles de machistas, la resistencia antifascista o las noticias de RT si sobre Suecia se ha observado un dragón volar; todo dependerá del estado anímico de esta guerrilla marginal y cibernética.

Por el contrario, a mí me la suda el parque. Soy más de colectivos y organizaciones. Pero lo que nadie puede poner en duda es que el que tiene una cuenta de twitter, y sin tener necesariamente que participar en la “guerrilla tuitera”, repleta de sensacionalismo y amiguismo, visualiza una doble realidad. Me explicaré mejor. Una persona en cuyo barrio no existen movilizaciones por la inexistencia de la organización vecinal, o mejor dicho, menos de las que le gustaría ver –ahí tendríamos que repartir culpas, ejem…- o menos de las que en barrios vecinos se ve, puede conectarse al twitter, leer a la guerrilla tuitera y salir en un estado de éxtasis revolucionario. Automáticamente, en mayor o menor medida, el usuario de dichas redes que no sabe desconectar de lo cibernético con lo real, trasplanta una realidad difuminada que pronto choca con esa otra realidad que impera más allá de estos/estas jovenzuelos/jovenzuelas que pretenden instruir al mundo por leerse el ‘Manifiesto Comunista’, criticar a FEMEN y poseer en ella o en él, esa habilidad de corregir toda la historia. ¡Cuánto hubieran dado los soviéticos, los chinos o los cubanos por tener a un/una mesías corrector/a como tú, guerrilerx tuiterx!

Volviendo al tema. Las discrepancias políticas solían corresponderse con críticas políticas. Resulta, pues, cobarde y ruin; cobarde en el sentido de hacer una crítica que no se dirige a la persona que quieres debatir con tu tesis, en este caso a Manuel Pérez Martínez; ruin en el sentido de que la cobardía está predicha de un factor aún más miserable, él no se puede defender si no le llega tu escrito. Apenas podrá recibir más allá que unas vagas palabras por parte de algún familiar –en el caso de que las palabras insignificantes de una guerrillera tuitera, en este caso (ella)- que pudiera comentar de oídas algo muy superficial. (Hay direcciones para escribir por correo postal…ya lo sé, ahí no tienes que poner una “@” para nombrar a alguien, hay que escribir un destinatario y eso cansa y agota a nuestrxs ciber-guerrillerxs)

Pero se suma de nuevo su ciber compañera guerrillera y arremete contra Manuel. Ahora le desea la eutanasia. Y aquí no queda la cosa. Se añade otra guerrillera que nos traerá comida y trabajo a la clase trabajadora a base de tweets para decir: “¿Os estáis metiendo con los presxs políticxs?” y acto seguido añade: “(espero que se note mi ironía)” Si sólo fuera ironía lo que se notase…

Me remito a relatar estos acontecimientos por varias razones. La primera, y que me deja más estupefacto, es que una de esas ciber-guerrilleras de ‘hashtag’ pretende o pretendía ir a las jornadas por la Amnistía de los Presos Políticos que se celebra el próximo día 15 en Madrid… ¡sí, sí, la que ataca al partido por un texto que discrepa de Manuel! La segunda, y más común por desgracia, es la que más me impulsa a relatar esto. Esta ‘tendencia’ que roza con la incapacidad cerebral de una persona de asimilar por defecto esta siguiente concepción: “Hay un Partido ilegal del cual no he leído nada, una persona en twitter dice una cosa que no me gusta y veo que apoya a dicho Partido.” ¿Conclusión? “Dicho Partido es una mierda.” Por supuesto la opción de leer sobre el Partido se descarta, no vaya a ser que se pierdan algún cotilleo de twitter en ese mismo momento.

No se trata de un razonamiento concreto sino de la lógica del mismo. ¡La de cartas que se habrían ahorrado nuestros camaradas Marx, Engels y Lenin! (por nombrar varios) Es el colmo del infantilismo, apropiar de una concepción, y a veces aún peor, de una manera concreta de defender unos hechos o una teoría por parte de una persona concreta (no hago referencia a Manuel sino de un usuario de la red social que muestre sus simpatías), de un individuo, se formula una acusación colectiva. Y la tercera y última razón es la de profundizar sobre esos ataques contra los presxs políticxs que ahora ahondaré más sobre ello.

Antes he nombrado a “Jarfaiter” pero yo soy más de “Núcleo Terco” con su “Héroes de la clase obrera, crucificados por el sistema, opuestos al capitalismo, saquémosles del foso del olvido” o de “Non Servium” con ese “lo que no vamos a dejar, que despreciéis nuestra lucha, que os riáis de nuestros muertos, despreciéis a nuestros presos” o de “Zartako” con el tema de “Dos Mil Setecientos”. Pero claro, a la ciber guerrillera en cuestión, la defensa de los revolucionarios hacia sus presos es algo incomprensible. ¡Para ella, y para su guerrilla, tales concepciones no tienen cabida, puesto que en Twitter lo máximo que pueden hacer es bloquearte la cuenta, y claro, lleva tiempo hacerse un nuevo e-mail, pero una vez que lo tienes, vuelve a su libertad provisional cibernética y a seguir difamando! Cuando la susodicha dice “espero que se me note la ironía” al preguntar si alguien se estaba metiendo con los presos políticos, también vuelve a ese círculo vicioso (y gratuito) de cobardía-ruin. Pero poco les importa, suben una imagen en formato jpg de aplauso fácil, ochenta retweet’s más y a seguir la guerrilla tuitera prolongada. Ella, al tratar de broma la defensa de los presos políticos antifascistas deja en evidencia dos cosas. La primera y no menos importante, su convicción antifascista es ficticia, por moda o no, el tiempo lo juzgará. Aún no conozco a un o una antifascista, que en su lucha contra el fascismo ignore o se burle de la existencia de compañeros, compañeras y camaradas presxs. Y la segunda, demuestra que es consciente de los límites de sus propias acciones. Por ello, toma el hecho de llegar a la cárcel como una aberración por parte del o de la luchador/a. ¡Como mínimo, un exceso cometido por él/ella! Y es de esta forma, cuando una persona puede desligarse del preso y tratarlo de forma humorística. Y entonces dicen, cuando critiquen esto mismo responderemos: “somos seguidores de una idea, no de unas siglas”. Esa consigna la tiene bien aprendida la guerrilla tuitera, pero son tan metafísicos que afirman que unas siglas no pueden ser unas ideas. Así ellos, determinan, que el Partido Comunista Bolchevique de la URSS poco o nada tenía que ver con la idea del socialismo como nos muestran estos nuevos maestros. Absolutamente nada. Porque ellos son seguidores del socialismo, no de las siglas que organicen a la clase trabajadora en la lucha por el mismo. Y con esto y un tweet, hasta mañana a las ocho.

Otra forma de interpretación, no menos escandalosa, resultaría para escabullirse de “me refería al hecho de la nostalgia” Está bien, todos, o casi todos, apreciamos al PCE antes de la deriva carrillista. Aquí, concretando en este caso y argumentando la deriva revisionista del PCE sí podemos añadir eso de “somos seguidores de una idea, no de unas siglas”. Y es que resulta que a veces tenemos que concretar, porque las abstracciones no son propias de los materialistas. Pero a veces, queremos concretar con el odio, las tergiversaciones y demás tweets que tomamos como verídicos sin consultar y es cuando se recurre a las abstracciones. Y volvemos de nuevo a la lógica de la guerrilla tuitera: “Tal ha dicho hace un rato esto. Esto no me gusta. Tal resulta simpatizar con estos. Pues bien, ahora va mi ataque contra estos por lo que ha dicho tal.” Así es como resultan los ataques directos contra el PCE (r) por unas palabras expuestas por alguien concreto que muestra sus simpatías. ¿Admitirán las ciber-guerrilleras que ataquemos el Feminismo por lo que ha dicho una en concreto que dice simpatizar con el feminismo?

La guerrilla tuitera también tiene excepciones, letra pequeña y tratos favorables. Sobre todo si se trata de sumarse al carro del oportunismo y del revanchismo.

Cualquiera diría que los militantes del PCE (r) están todos en twitter, ¡si cada minuto sale una crítica de algo que han dicho o hecho y nunca resulta ser la misma! O una de dos, o la guerrilla tuitera inventa y sobre tal mentira se revolotean, o están más activos que nunca atacando a esta guerrilla cibernética. Decepción por mi parte me llevaría de ser que dicho partido abandona la lucha política para meterse a la lucha tuitera…pero no sé porque me da, que casi que me posiciono más con la primera opción. Quizás porque otorgue más razón científica al ABC que a la guerrilla tuitera, quizás. O quizás porque la guerrilla vacila según su estado anímico….quizás. Hay tantas razones por las que desconfiar de esta guerrilla tuitera…

Esteban S.

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