¿Es el Estado Español un Estado Fascista?

Imagen

 

Semanas atrás me he encontrado con un debate que, al parecer, lleva años sin ser resuelto, o al menos la existencia de una opinión compartida brilla por su ausencia. La cuestión de la que hablo es si España es un estado fascista o no lo es.
 
Mi intención con este artículo no es responder directamente a la pregunta, sino exponer argumentos clave para que la lectora llegue a una conclusión propia, en base a la reflexión.
 
Empecemos por esclarecer si el estado español es una democracia. ¿Puede un Estado tener una democracia transversal? ¿Una democracia que favorezca a todas las clases sociales? La respuesta se encuentra en el sistema económico. No puede haber una democracia transversal puesto que el sistema económico no favorece por igual, en términos de poder, a las dos clases sociales más importantes. Habrán propietarias y no propietarias. Accionistas y trabajadoras. Y si lo importante es que haya un desarrollo del sistema productivo y una cubierta de necesidades, dentro de un régimen de propiedad privada, el estado tendrá que favorecer a ésta, en vez de a la propiedad pública o autogestionada. Tendrá entonces más poder la propietaria que la trabajadora, puesto que la primera es la que va a tirar el Estado adelante usando la fuerza de trabajo de la segunda.

 
Aclarado ya que la democracia no puede ser transversal, sino que ha de ser obligadamente una democracia de clase, a España le toca por sistema económico la democracia burguesa, puesto que el sistema económico no favorece a la clase trabajadora, sino a la clase propietaria.
 
Pero, ¿es el estado español una democracia burguesa? ¿Existe una competencia de intereses dentro de la burguesía que haga que haya una competencia entre partidos representantes de diferentes intereses dentro de la clase propietaria? De nuevo, la respuesta es no. La clase propietaria está unida en la patronal. En todos los sectores hablamos de oligopolios, monopolios y oligarquías. ¿Qué significa eso? Que uno o muy pocos propietarios pactan los precios. Que hay una alta concentración de capital, y los medios de producción son propiedad de muy poca gente.
El reflejo de esto se ve en el sistema político. ¿Hay diferencias sustanciales económicamente entre el PP y el PSOE? ¿O sólo tienen diferencias en materia social? Efectivamente: dos partidos, una política económica, y una ley electoral que, debido al reparto mínimo de diputados por circunscripción, mantiene un bipartidismo superestructural que protege al régimen.
 
Vemos, pues, que el estado español no es una democracia burguesa. Pero eso no lo convierte directamente en un estado fascista. Lo convierte, de momento, en un capitalismo monopolista de estado. Es decir, que las propietarias tienen el poder político. Que la infraestructura (sistema económico) ha colapsado la superestructura (sistema político).
 
Llegados a este punto, es necesario volver a plantear la pregunta que enuncia este artículo: ¿es el estado español un estado fascista? Lo que a su vez provoca que tengamos que plantearnos otra pregunta más de base: ¿qué es el fascismo? lo que se transforma en ¿cuál es su característica principal?
Responderemos la pregunta por eliminación. ¿Es la característica principal del fascismo su represión? No, puesto que ésta existe si las circunstancias lo demandan. En el estado español, por ejemplo, la represión fue muy dura en la posguerra y en el posfranquismo (transición). Por lo que ésta dependerá del peligro que corra la clase dominante o clase propietaria. ¿Es la característica principal del fascismo su sistema económico? Tampoco, puesto que tanto la Alemania nacional-socialista, como la Italia fascista, como la España franquista, escogieron derivas económicas distintas y que cambiaron a medida de las circunstancias de la clase dominante. Esto, en el estado español, es prácticamente palpable, primero con el periodo de autarquía, después, en cambio, con el tecnócrata.
 
Entonces, ¿qué característica principal queda si no es la represión o el sistema económico? El origen del fascismo, y el sistema político. Todo régimen fascista comparte el origen y su sistema político: el estado corporativo. ¿Cuál es el origen del fascismo? La crisis del capitalismo, el peligro de que la clase propietaria perdiera su poder, el ascenso del movimiento obrero.
 
En el estado español, después de que el frente popular ganara las elecciones en la II República, el fascismo llegó al poder de la mano de Franco después de una cruenta guerra nacional revolucionaria que él ganó. El contexto internacional fue de crisis del capital, y en concreto en España crisis profunda y victoria de un frente formado por comunistas, republicanos de izquierda y hasta anarquistas.
 
La otra característica principal es el sistema político, que tampoco cambió en los regímenes fascistas: el estado corporativo. Dicho estado estaba formado por la corporación política, la sindical, la patronal, la militar, etcétera, en el que los individuos quedaban relegados a un segundo plano y eran las corporaciones las que se encargaban de negociar los asuntos sociales.
 
En el estado español vemos algo muy interesante, y es que la transición no fue una ruptura, pues no se llamó a una asamblea constituyente. No se convocó ningún proceso popular que rompiera con las élites fascistas, sino que fueron las élites fascistas las que crearon el proceso constituyente. La transición, pues, fue una reforma del franquismo. Unos pactos entre élites políticas. Por tanto, la base franquista quedó ahí. Fue una reforma necesaria para poder entrar en la Unión Europea (ya que sus estatutos prohibían la entrada de un estado formalmente fascista) y que la tasa de ganancia de la clase dominante no se estancara.
 
Y finalmente, también podemos observar algo, y es que en el estado español, existe una corporación política (bipartidismo superestructural y monarquía), una corporación sindical (los dos sindicatos representativos [CCOO y UGT], que en realidad sólo agrupan a una muy pequeña parte de la clase trabajadora, alrededor de un 5%), y la corporación patronal. Y son estas corporaciones las que entre ellas negocian, al margen de la ciudadanía, todos los asuntos del estado. Son entes financiados por él mismo. Así como también puede observarse que el corporativismo en añadido podría ser consecuencia directa de la gran concentración de capital en el estado.
 
La conclusión, como quedó anunciado al principio, queda a cargo de la lectora.
 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s