Del Plan Yinon Hasta Hoy

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Juan Manuel Olarieta

Desde hace 100 años las potencias imperialistas se vienen repartiendo el mundo según la correlación de fuerzas entre ellas. El mapa de Oriente Medio no se ha dibujado sobre el terreno sino en los grandes centros metropolitanos, como Londres, París, Berlín o Washington. Los cambios en la correlación de fuerzas entre las grandes potencias provocan guerras que, a su vez, cambian los mapas de una manera parecida al cambio de lindes en un registro de la propiedad de terrenos.

Durante un tiempo la URSS acabó con ese afán topográfico del imperialismo, lo que se plasmó en la Carta de la ONU (1945) y, en lo que a Europa respecta, en el Acta Final de Helsinki (1975) cuyas fronteras habían sido, hasta aquel momento, una fuente constante de guerras. El Punto III de aquel Acta, hoy olvidada, imponía la inviolabilidad de fronteras y el arreglo pacífico de controversias.

En virtud de aquel Acta, en setiembre de 1983 se celebró en Madrid una cumbre europea de seguridad. Aquel tipo de reuniones formaban parte de la “distensión”. Lo mismo que en las sesiones de la ONU en Nueva York, la imagen de Gromyko, el ministro soviético de Asuntos Exteriores, impertérrito sobre su asiento, es difícil de olvidar. Los diplomáticos imperialistas le llamaban “Mister Niet”, en ruso el “Señor No”. En el siglo XX los pocos años de “distensión” -que no de paz- fueron consecuencia de decirle “No” al imperialismo, y aún se hubiera necesitado alguna negativa más.

25 años después de la caída de la URSS el mundo entero añora aquel “No”. Hemos vuelto a la diplomacia anterior a 1917. Los mapas vuelven a cambiar sus fronteras a golpe de masacres: Balcanes, Cáucaso, Irak, Sudán… Nunca supimos por qué se trazaron las fronteras de algunos países, ni tampoco por qué se están cambiando ahora. Lo único que sabemos es que no son los propios interesados quienes dibujan los mapas.

Para salvaguardar la supervivencia de Israel, en 1982 Oded Yinon, un diplomático israelí, propuso la fragmentación de Oriente Medio en pequeños estados. Su plan se tituló “Una estrategia persistente de dislocación del mundo árabe” (1).

El diplomático israelí se adelantó más de 30 años al proyecto estadounidense de balcanización de Irak: “Rico en petróleo por un lado e internamente desgarrado por otro, Irak es un candidato garantizado entre los objetivos de Israel. Su disolución es aún más importante para nosotros que la de Siria. Irak es más fuerte que Siria. A corto plazo el poder iraquí constituye la mayor amenaza para Israel […] Cada género de confrontación interárabe nos ayudará a corto plazo y reducirá el camino para el más importante objetivo de dividir Irak en denominaciones como en Siria y en Líbano […] Así, tres (o más) estados existirán alrededor de las tres principales ciudades: Basora, Bagdad y Mosul, y las áreas chiítas en el sur se separarán del norte sunita y kurdo”.

El plan de fragmentación del mapa político es consecuencia de la retirada de Estados Unidos, que ya no tiene capacidad para intervenir directa y militarmente en Oriente Medio de la misma manera que hasta la fecha, cediendo el protagonismo a sus Estados vasallos, como Israel, Turquía y Arabia saudita, que emergen como las potencias dominadoras.

Lo mismo en Europa en la época de Gladio, durante la guerra fría, que luego en los Balcanes, el Cáucaso, Oriente Medio o en Hong Kong ahora, la estrategia del imperialismo es de desestabilización, que antes se llamó Revolución de colores y a partir de 2011 en Oriente Medio adoptó el nombre de Primavera Árabe. El objetivo del imperialismo es lo que en la guerra de los Balcanes se llamó “limpieza étnica”: dividir a los grandes Estados -especialmente en Oriente Medio- en pequeñas unidades étnica y religiosamente homogéneas, manejables y mutuamente enfrentadas. La limpieza étnica requiere forzar amplios desplazamientos de la población de unas regiones a otras, para lo cual el imperialismo siembra el caos entre la población a través de los islamistas.

En 2001, muy pocos días después del 11-S, el coronel de inteligencia de Estados Unidos Ralph Peters, un perro viejo especialista en manejos contra la URSS, publicó un artículo en “Parameters”, la revista del Ejército de Tierra, afirmando que el imperialismo no tenía nada que temer del terrorismo, e incluso que no debía dudar en hacer uso de él. El título era elocuente: la estabilidad no beneficia a Estados Unidos (2).

Al año siguiente, en un discurso pronunciado en la Universidad de Carolina del Sur, Bush anunció el programa regional “Middle East Partnership Initiative” que puso en marcha la Primavera Árabe para desestabilizar a los países del norte de África y Oriente Medio apoyándose en las ONG locales.

El reparto de Oriente Medio empieza con la Tercera Guerra del Golfo contra Irak que, además de los innumerables muertos, provoca el mayor desplazamiento de refugiados conocido hasta la fecha y una división territorial que creó tres regiones autónomas (kurda, sunita y chiíta) y un “gobierno central limitado” en Bagdad.

Tres años después, durante un discurso pronunciado en Tel Aviv, Condoleezza Rice sustituyó el término “Gran Oriente Medio”, por el de “Nuevo Oriente Medio”, amenazando con los “dolores del parto” que ello iba a suponer. Su advertencia fue retirada de la página oficial del Departamento de Estado (3).

El cambio de nombre amplia la estategia de Estados Unidos para incluir a los uigures, turcos de religión islámica, con el propósito de separar a Xinjiang de China y crear otra “tierra de nadie”. Se trata de abrir una vía de penetración en Asia central a través de Oriente Medio, que, junto con Afganistán y Pakistán son el trampolín para que Estados Unidos pueda rodear a Rusia y China.

El gobierno de Pekín reaccionó creando la Organización de Shanghai que hasta la fecha ha logrado expulsar a Estados Unidos de la región, asegurando la estabilidad en Asia central.

Un mes después se publicó el libro del referido coronel Peters titulado “Never Quit the Fight” (No abandonar nunca la lucha), que iba acompañado de un nuevo mapa de Oriente Medio. El mapa también se publicó bajo el título de “Blood Borders: How a better Middle East would look” (Fronteras de sangre: Cómo mejorar Oriente Medio) (4), en la revista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, con un comentario del propio Peters. El 15 de septiembre del mismo año el mapa se exhibió en el Colegio Militar de la OTAN de Roma.

Al año siguiente el vicepresidente Joe Biden confirma en el Senado el proyecto de balcanización de Irak impuesto por la guerra cuatro años antes.

El balance es aterrador. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, este año el desplazamiento forzado de las poblaciones del mundo superó los 50 millones de personas, seis millones más de los 45 millones contabilizados dos años antes (4).

En Irak, desde 2003 hasta hoy, la agresión imperialista ha significado la huida al exterior de 2,2 millones de personas y el desplazamiento interior de otros 2,77 millones. Con una población que no llega a los 27 millones, Irak era el país con mayor tasa de refugiados y desplazados del mundo: casi el 18 por 100 de sus habitantes habían perdido su hogar. Fue la mayor y más rápida crisis mundial de refugiados hasta la agresión contra Siria.

A pesar de ser un país más pequeño, en Siria, desde el año 2011 hasta hoy la agresión ha supuesto la muerte de 210.000 sirios y el desplazamiento de casi la mitad de la población: tres millones han huido del país y otros 6,5 que permanecen en el interior ya no viven donde antes. “La crisis en Siria se ha convertido así en la más grande para el ACNUR en sus 64 años de historia y sus refugiados son los más numerosos del mundo” (5).

El mayor problema de las guerras modernas ya no son los muertos sino los refugiados. En el futuro el mundo se dividirá en las zonas de guerra y las zonas en las que tratarán de refugiarse los que huyan de ellas… si queda alguna. Si a alguien no le gusta este reparto lo que debe hacer es lo mismo que Gromyko: aprender a decir “Niet” al imperialismo y emprender la lucha por el socialismo.

(1) Organización Sionista Mundial, Kivunim, núm. 14, febrero de 1982,http://es.scribd.com/doc/237453950/The-Zionist-Plan-for-the-Middle-East
(2) Stability, America’s Ennemy, http://denbeste.nu/external/Peters02.html
(3) http://www.state.gov/secretary/rm/2006/69331.htm
(4) http://www.armedforcesjournal.com/2006/06/1833899, retirada de internet
(4) Acnur, http://www.acnur.org/t3/noticias/noticia/el-desplazamiento-forzado-en-el-mundo-supera-los-50-millones-de-personas/
(5) Antena 3, 29 de agosto, http://www.antena3.com/noticias/mundo/siria-alcanza-record-millones-refugiados_2014082900012.html

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