PODEMOS Engañar y Triunfar

A raíz de un artículo publicado por el Nega en KaosEnLaRed sobre la lógica de Podemos, compartimos a continuación un artículo contestando las falacias que había usado y argumentando lo insustancial y sin fundamento de su escrito.

Hoy, viendo que siguen usando los mismos argumentos, los cuales calan la mayoría de las veces en la juventud y en los no tan jóvenes, compartimos el escrito de K-ntra Kultura,  esperando que os sea de interés:

lenin

Desde KntraKultura hemos decidido que ésta podría ser una buena manera de sacarle el polvo al blog aprovechando además para esclarecer unos cuántos tejemanejes lógico-formales que pueden usarse -y de hecho se usan mucho- para acabar siempre teniendo razón en el campo ideológico. Para hacerlo, nos basaremos en este reciente artículo del famoso rapero Nega, del grupo Los Chikos del Maíz (recomendamos la lectura íntegra del artículo antes de pasar a leer el que viene a continuación).

Primero, nos gustaría dejar claro que Javier Parra no es de nuestro agrado. Marhuenda, Escolar y cualquier izquierdista, por supuestísimo que tampoco. Ahora bien, cuando llegamos al final del primer párrafo, nos encontramos con una táctica muy peculiar (y ahora viene el núcleo repetitivo por el que Nega se paseará durante todo el artículo): hacer pasar por derrotismo las críticas hacia Podemos.

El autor, que posteriormente se quejará de conclusiones arbitrarias acerca de la posición de su formación política en los medios de comunicación, adjudica ahora derrotismo, de la misma forma, a toda crítica desde la supuesta izquierda a su organización.
Y así es como el rapero justifica toda la estrategia política sin tener que hacerlo de forma teórico-práctica. Así es como argumenta su leitmotiv: “ganar a toda costa”. Y así es como engaña Nega y engaña Podemos (no se pongan nerviosos y nerviosas todavía, más adelante el lector o la lectora podrá ir observándolo por su propio pie).

Así pues, y sin ofrecer un respiro, el artículo prosigue: “Algunos siguen sin entender que los parlamentos burgueses únicamente sirven si nuestro proyecto es el más votado”.
Algunos, por desgracia, siguen sin entender que en el Estado español vivimos un contexto de concentración de capital muy sólido (de eso se encargó Franco), y que por muchos votos que consiga un partido en el parlamento, probablemente será objeto de dos finales que no tienen por qué ir de la mano:

1. Sufrir una ilegalización. Cosa que aceptando la legalidad del Estado y las elecciones es improbable que pase.
2. Prometer mucho y no conseguir nada.

¿Por qué éste último punto? Es bien sencillo. Debido a la situación económica mentada anteriormente, es imposible llevar a cabo una regresión en materia de propiedad pública y gestión democrática (recuperar lo privatizado). Como también es imposible, ya no revertir procesos de privatización, sino nacionalizar sectores estratégicos de la economía, o sea, ir en contra de los poderes oligárquicos estatales y europeos.
Es decir, se pueden ir olvidando de seguir en la UE si pretenden cancelar la deuda. O lo que es lo mismo, la patronal es mucho más poderosa que el poder político.

Entonces, ¿qué sería necesario para poder llevar a cabo mínimamente lo que se promete? El ejército o las masas organizadas. ¿Y quién es el capitán general de todos los ejércitos? Felipe VI. Pero espera, ¿de quién es amigo Felipe VI? de los grandes empresarios. ¿Le están diciendo a las masas lo que va a pasar para que puedan estar preparadas y organizadas? Al contrario, “vótame que yo ya lo hago todo”. Tic, tac, tic, tac.

Fíjate tú, estoy tan animado que me hago un pareado. Debo estar volviéndome rapero.

Seguidamente y casi sin avisar, nos deleita con otra gran reflexión: “Hay dos formas de transformar las cosas y mejorar la vida de las personas; una es la vía insurreccional, otra es alcanzar mayorías electorales para poder legislar.”

Veamos, ¿es que no hemos aprendido nada de la historia? Chile, Brasil, Irán, España,… todos ellos sufrieron golpes de Estado por pensar que se podría legislar a favor del pueblo trabajador tan fácilmente. Sin ir más lejos, en este Estado Felipe González lo prometió todo. Luego, evidentemente, no pudo hacer nada.

¡De eso se encargó el pequeño dictador! El regalito que dejó atado y bien atado fue la oligarquía, que sigue siendo la misma de entonces. ¿Cómo lo hizo? La siguiente frase responderá: “Y por desgracia no veo una insurrección en marcha.”

En el caso de no ver ninguna insurrección en marcha, sr. Nega, encienda usted los motores. No se escude en que no hay conciencia revolucionaria para encender la chispa, si es usted quien está haciendo que no la haya prometiendo a la clase trabajadora que pueden haber cambios dentro del sistema. ¿Qué conciencia revolucionaria van a tener hablándoles de esto? ¿Qué conciencia revolucionaria va a existir si no es usted quien la crea, en vez de gastar tantas fuerzas en lo contrario?

Contradicciones y más contradicciones.

Así pues, llegamos al culmen de la primera rama de su artículo: “Y por supuesto nunca somos nosotros mismos: echaremos la culpa a los medios de comunicación, el revisionismo, Carrillo, Los Pactos de la Moncloa…”.

No señor, echaremos la culpa a la izquierda que engañó, engaña y parece que seguirá engañando. A la que atrasa toda transformación social. La culpa se queda en casa.

Llegados a este punto toca aflojar, pues aún queda mecha por encender.
El lector o la lectora puede parar para tranquilizarse.

Sigamos de nuevo con la conjetura de Nega. No podemos ser un partido que dispute el poder al bipartidismo si nos ponemos a organizar charlas sobre Corea del Norte, Cuba y los presos saharauis, porque no vendrá ni dios.

Bien, está es la táctica del hombre de paja. Yo me invento algo evidentemente equivocado para mostrar que la práxis partidista del adversario es errónea, y así no tengo que dar ningún argumento sobre la validez de la mía. Queda total y automáticamente justificada.
Se nota que de tanto hablar de derrota, Nega ha aprendido de tácticas de guerra. Mirad qué mal lo hacen estos, por lo tanto nosotros lo hacemos bien. Nadie dijo, ni siquiera los posteriormente mencionados revolucionarios, que la táctica para la transformación social fuera esa. Escudarse pues en ese argumento es falaz e incluso criminalizante.

Desde luego, esto es un no parar. No parpadeen porque se lo pueden perder. El siguiente plato habla de las acusaciones vertidas sobre Podemos y su supuesta ascensión auspiciada por los grandes medios de comunicación. Nega advierte: “El capitalismo tiene una función primaria básica y no es la de perpetuarse sino la de obtener beneficios, por eso al margen de genocida, es también un sistema suicida. Como dice Michael Moore, es un sistema capaz de venderte la soga con la que lo vas a ahorcar. Por eso vende camisetas con la cara del Che. Por eso el coletas va a las tertulias, sencillamente genera audiencia, así lo reconoció Jesus Cintora (Las mañanas de Cuatro). ”

Qué bien se le da jugar con el lenguaje. Lo cierto es que si una de las funciones del capitalismo no fuese reproducirse, la educación se habría abolido, junto con la televisión y la institución de la familia. Estos tres últimos son los grandes agentes socializadores de la ideología dominante, gracias a los cuales el sistema se reproduce.

Su argumento, además, es un gran insulto a los presos y las presas políticas que siguen en las cárceles, habiendo sido condenados y condenadas ya en supuesta democracia por llevar a la práctica su ideología comunista, sin empuñar un arma en su vida.
El capitalismo, es evidente, no va a hacer de esos presos una marca ni un producto “antisistema”, porque corren el peligro de que en sus propias televisiones, acaben escaldados. Peligro que no corren con el coletas y demás. En añadido, no veremos a LaSexta TV o al Público ser ilegalizados, como otros medios de comunicación y expresión en tiempos no tan pasados.

Ahora, no se sienta único el Nega, pues el capitalismo convierte en mercancía a toda la clase trabajadora, para posteriormente venderla. Es decir, no sólo sucede con él y con sus coleguitas. Sólo que cada servicio y fuerza de trabajo se vende de una forma u otra.

A lo que íbamos, parece ser que se le da bien la defensa superficial. Un ejemplo más: “otro de los argumentos estrella son las supuestas similitudes entre el ascenso del PSOE del 82 y el reciente ascenso de Podemos, ciertamente hilarante”. Es decir, que lo no hilarante será comprobar que, como le sucedió al PSOE de González en el 82, Podemos no podrá hacer ningún cambio por la vía legislativa que ponga en peligro los privilegios de la clase dominante. Lo no hilarante será ver cómo se sigue condenando a la clase trabajadora, al final, por aventurarse a “ganar sí o sí”.

Pero no se bajen que el capitán del navío que todo lo puede, sin mostrar un solo signo de cansancio, espeta: “No les voy a mandar a leer el programa porque sería muy obvio pero no deja de resultar perturbador que sea el más empleado por los ortodoxos pues ni Lenin, ni Stalin, ni Mao, ni Castro ni cualquier otra figura revolucionaria se autoproclamó nunca ‘de izquierdas’”.

¡Ya tardaba en sacarlos! ¿Pero saben qué? ¡Adivinen! ¡Ninguno de ellos escondió que era necesaria la revolución! En otras palabras, los argumentos inválidos son inválidos. Ley universal.

A lo que finalmente, el último bastión que le queda al rapero es escudarse en la gente que hay en Podemos. Presumir de dónde vienen. Me ahorraré comparaciones, pero Bombacci (fundador del PCI junto con Gramsci) acabó en el partido fascista junto a Mussolini. Menos ad verecundiam y más explicar la verdad a la clase trabajadora.

Alguien, además, debería comentarle al victorioso que la historia no empezó cuando surgió Podemos. Que en cualquier caso debería haber seguido el hueco que quedó con el parón del movimiento revolucionario en los años noventa, no con la línea kamikaze de ir por la línea electoralista.

 
Concluyendo que es gerundio, el mayor problema que tendrá Podemos para aplicar sus reformas no será la imposibilidad frente a los poderes oligárquicos, sino la ausencia de una población movilizada que ejecute por ella misma las promesas que no serán cumplidas.

Podemos, con su praxis, será otra organización más que condene a los pueblos que conforman el Estado español por pecar, no de derrotismo, sino de complejo napoleónico. PODEMOS engañar y triunfar, pero no será un triunfo de las mayorías ni para las mayorías, motivo suficiente para proclamar el fracaso y la derrota inmediata.

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