PODEMOS Está Más Cerca del Fascismo que del Bolivarismo

podemos

En contra de lo que su nombre indica, en Venezuela el PSUV no es exactamente un partido político sino un movimiento, una especie de frente bolivariano del que forman parte varias organizaciones diferentes, entre ellasMarea Socialista, la típica organización trotskista que hace entrismo para pescar en río revuelto.

Marea Socialista se define como “una corriente antiburocrática dentro del PSUV” que forma parte del Secretariado Unificado de la IV Internacional, a la que también pertenecen Izquierda Anticapitalista y Revolta Global, que fundaron Podemos, a la que aportaron sus típicas marrullerías.

Por lo tanto, en contra de lo que dicen en España los medios de ultraderecha, las conexiones de Podemos no proceden directamente del PSUV ni del bolivarismo venezolano, sino del trotskismo: de Marea Socialista a través de Izquierda Anticapitalista.

Fueron trotskistas como Roures, viejo militante de la LCR y ahora propietario de La Sexta, los que auparon a Pablo Iglesias para frenar el ascenso de Izquierda Unida que, cuando a comienzos de este año surge Podemos, tenía una intención de voto equiparable al PP y al PSOE.

Por eso hay que darle la razón a Lacayo Lara cuando dice que, entre otras muchas cosas, Podemos fue un montaje orquestado por los trotskistas contra Izquierda Unida, una vez que se marcharon de ella. Es su costumbre: no dejan títere con cabeza.

Hasta las palabras las han tomado prestadas. La palabra “Podemos” no procede del “Yes we can” de Obama sino que es una consigna y luego una escisión del viejo partido venezolano MAS (Movimiento Al Socialismo) aparecida en 2002, mientras que “casta” la han tomado prestada de los trotskistas.

La casta es la burocracia de la que siempre han hablado Trotski y los trotskistas. Pero en los trotskistas venezolanos la palabra “casta” tiene un significado especialmente sucio: la utilizan para referirse a los dirigentes bolivarianos. Por eso aporrea.org critica al gobierno y a la dirección del PSUV, el mismo en el que, al mismo tiempo, hace entrismo.

En la verborrea trotskista “burocracia” (hoy la del PSUV y antes de la del PCUS) significa: “nos hemos infiltrado dentro y no nos dejan hacer lo que nos da la gana”. Significa también que en todas partes son una insignificante minoría, que nunca es capaz de ganar una votación y ellos, que son los más listos, quieren acaparar los cargos de dirección. Naturalmente que la mayoría no se lo puede consentir.

Como buenos trotskistas, Marea Socialista juega un doble juego: está con los bolivarianos y con la oligarquía ultrarreaccionaria. Todos saben que son unos traidores, lo cual no es ningún secreto en Venezuela: “Una élite política nos ha tildado de traidores y todo el que nos conoce sabe que trabajamos de la mano del proceso revolucionario y no compartimos los pensamientos de la derecha”(1), se excusan, cuando los cierto es que en algunas reuniones se les ha visto de la mano de la Mesa de Unidad Democrática, es decir, de los sectores más reaccionarios de la oligarquía.

En una entrevista para la radio venezolana el chavista Romero Harrington, después de cargar contra Marea Socialista, atacó a Iglesias y Monedero, diciendo que se habían aprovechado del bolivarismo para su promoción personal(2).

Es cierto. Los oportunistas se llaman así porque son como un mal gazpacho: se aprovechan de cualquier cosa. Podemos se provecha del bolivarismo, se aprovecha del trotskismo… incluso se aprovechan del fascismo. Se aprovecharon de la cadena fascista TV13 para hacer el programa La Tuerka y luego también se aprovecharon para aparecer en las tertulias de la ultraderechista Intereconomía. Es trotskismo en estado puro: todo vale, cualquier cosa con tal de figurar.

Una portavoz valenciana de Podemos copió a Jose Antonio Primo de Rivera cuando dijo “No somos ni de izquierdas ni de derechas, sino de la política del sentido común” (3). La Falange también quiso ser la anti-casta, un anti-partido. Por eso tanto en la Falange como en Podemos cabe cualquiera, como Manuel Vallejo, portavoz de Podemos en Estepona, que llegó procedente de Ciutadans y en su perfil de Facebook se autodefine como seguidor de la Falange, o sea, “ni de izquierdas ni de derechas”.

Vallejo les propuso a las organizaciones fascistas, como España 2000, el MSR y Alianza Nacional, que se unieran también a Podemos: “Todos juntos podríamos estar en ayuntamientos importantes, parlamento, Bruselas…”(4).

Es lo que dijo Íñigo Errejón, el cerebro de este gazpacho, en su intervención en la Plaza de Toros de Vistalegre: en Podemos “cabe todo el mundo”. Tienen la pretensión de convertirse en un partido único: si todos cabemos en él, ¿para que queremos otros partidos?

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