Sobre Antisemitas y Comunistas, por Grover Furr

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Por Grove Furr.

The Sunday New York Times Book Review (23/07/2006) publica una reseña del libro de Jan T. Gross “Miedo: Anti-Semitismo en Polonia Después de Auschwitz”, reseña hecha por David Margolick.

Se puede ver en:http://www.nytimes.com/2006/07/23/books/review/23margolick.html

Aquí esta lo que la reseña comenta sobre el ataque homicida antisemita, o pogromo, del 4 de Julio de 1946 por parte de polacos sobre judíos en la ciudad polaca de Kielce, en el que 42 judíos fueron asesinados:

“Días antes del pogromo, el Cardenal August Hlold, máxima autoridad de la iglesia oficial, reachaza las suplicas judías de condenar el antisemitismo Romano Católico. Mas tarde, cargó contra ellos diciendo que al liderar el esfuerzo por imponer el comunismo en Polonia (los judíos eran prominentes en el Partido, aunque pocos ocupaban puestos de relevancia) los judíos solo podían culparse a si mismos. Este argumento fue apoyado por el obispo de Kielce, quien sugirió que los judíos habían orquestado el malestar general para persuadir a Gran Bretaña de entregar Palestina. Era un truco fantástico: ser comunistas y sionistas a la vez. Solo el obispo Czestochowa condenó los asesinatos, pero de inmediato fue objeto de la reprimenda de sus colegas. Uno solo puede especular como Farol Wojtyla, entonces un joven seminarista, mas tarde Papa Juan Pablo II, observaba todo este enjambre de ignorancia e intolerancia.”

Así que la iglesia Romana Católica, evidentemente incluyendo al posteriormente “santo” Papa Farol Wojtyla, o no hizo nada, o activamente culpo a los propios judíos del pogromo.

Luego Margolick dice lo siguiente:

“Si la iglesia desechó de plano a los judíos, lo mismo se puede decir de los comunistas, incluso de los que eran judíos. Para ellos, ignorar la situación judía, así como la complicidad polaca en las atrocidades en tiempos de guerra, ofrecía una manera de congraciarse a si mismos con una nación poco fiable.”

Esto es una mentira. Los comunistas NO ignoraban la situación judia.

Margolick debe saber, aunque no lo mencione, que las autoridades polacas y soviéticas actuaron rápidamente para castigar severamente a aquellos responsables del pogromo homicida antisemita de Kielce.

Las autoridades comunistas obligaron a todos en la ciudad de Kielce (alrededor de 10mil personas) a presenciar en las calles la procesión funeraria de aquellos judíos asesinados en el pogromo.

Cinco días después, todavía en Julio de 1946, las autoridades comunistas llevaron a juicio a 38 de los participantes en el pogromo. Nueve de ellos fueron condenados a muerte y ejecutados el 12 de Julio.

(http://www.itar-tass.com/level2.html?NewsID=10603773 ;
http://www.religare.ru/monitoring31367.htm )

Evidentemente, el escritor del New York Times no quería revelar que los malvados comunistas combatieron el antisemitismo con una determinación nunca vista en los aliados occidentales. Menachem Begin, primer ministro israelí desde 1977 a 1983, así lo afirma.

Al igual que Polonia, Hungría era una dictadura fascista de corte nazi, donde el antisemitismo, junto a otras formas de racismo contra minorías (rumanos en Hungría, ucranianos en Polonia), fue institucionalizado. Durante las décadas de 1930 y 1940 el movimiento comunista se opuso al antisemitismo con mas energía y determinación que ninguna otra fuerza política, incluido el movimiento sionista.

Como escribió Menachem Begin en 1951; “el Gobierno Soviético combatió el antisemitismo con persistencia…La verdad es que el Gobierno Soviético era anti-antisemita.”

Naturalmente, muchos judíos se sintieron atraídos por el movimiento comunista. Muchos dieron la bienvenida al Ejercito Rojo tras la guerra y se unieron a varios partidos comunistas. Muchos de los líderes del movimiento comunista en Hungría, al igual que en otros sitios, eran de origen judío. Estos datos no excusan ni explican el carácter antisemita de los anticomunistas, por lo menos no más que el racismo de Hitler se justificaba con el hecho de que había muchos judíos prominentes en la Alemania de Weimar.

*Grover Furr, ‘A Lethal Form of Lying: Notes on Anti-Semitism and Cold War Scholarship”,Vol. 3, Nos. 3-4 (Primavera 1984), 24-29.

http://chss.montclair.edu/english/furr/furrlethal84.pdf

Departamento de Ingles
Universidad Montclair
Nueva Jersey, USA

 

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