Vladimir Maiakovski y el Pasaporte Soviético

maiakovski

Vladimir Maiakovski, llamado el poeta de la revolución, fue detenido por primera vez a los 13 años acusado de estar a cargo de la imprenta ilegal del Partido Comunista. En 1909 se le detiene por organizar una fuga de mujeres encarceladas y es condenado a prisión por un año, con la edad de 17.

Era un artista muy polifacético, y así lo demostró con su obra; escribió poesías y guiones de películas, obras de teatro, canciones para el Ejercito Rojo…

Finalizada la guerra, en 1948, los norteamericanos prohibieron en Alemania la reedición de sus poemas, que por otra parte, ya estaban traducidos, editados y preparados para ser puestos en venta.

El 14 de abril de 1930 por la mañana se pega un tiro con el revolver que utilizó en su película “No Nací Para el Dinero”.

paspoort

Versos dedicados al pasaporte soviético, por Vladimir Maiakovski:

Como un lobo,

devoraría al burocratismo.

A las credenciales,

no les tengo respeto.

Pueden irse,

a todos los diablos…

cualquier papel,

pero éste…

Por el largo frente,

de cupés y camarotes,

un funcionario,

se mueve saludando.

Todos entregan los pasaportes,

y yo entrego

mi librito escarlata.

Ante algunos pasaportes,

una sonrisita en los labios.

Ante otros,

un desprecio único.

Con respeto,

por ejemplo toman,

al pasaporte inglés,

con un león grande de cama de dos plazas.

Sacando los ojos fuera de las órbitas,

sin dejar de inclinarse,

toman,

como si tomaran una propina

al pasaporte norteamericano.

Al polaco,

lo miran,

como un chivo mira un cartel.

Al polaco,

lo miran con ojos asombrados,

ceñidos en su chaqueta policial,

como quien dice:

-¿De dónde,

y qué es,

esa novedad geográfica?

Y sin dar vuelta la cabeza,

sin manifestar asombro alguno,

toman sin pestañear,

el pasaporte dinamarqués,

y de otros tantos suecos…

Y de pronto,

como si se hubiese quemado,

torció la boca el señor.

Es que…

el señor funcionario toma,

mi pasaporte de color escarlata.

Lo toma,

como una bomba,

lo toma,

como a un erizo,

como si tomara una navaja afilada,

lo toma,

como una víbora de cascabel de veinte

aguijones.

Le hizo un gesto significativo al changador,

para que llevara gratis las cosas.

El gendarme,

mira interrogante al pesquisa,

el pesquisa,

mira interrogante al gendarme.

Con qué placer,

de casta de gendarmes,

me azotarían,

o me harían crucificar,

por tener en las manos,

el pasaporte soviético,

el de la hoz y el martillo.

Yo,

como un lobo,

mordería al burocratismo,

a las credenciales,

no les tengo respeto.

¡Que se vayan,

todos al diablo,

cualquier papel,

pero éste!…

Yo saco,

del bolsillo,

de mis enormes pantalones,

un duplicado del pasaporte-,

carga de poco peso.

¡Leed,

envidiadme!

Yo soy

ciudadano,

de la Unión Soviética.

Vladimir Maiakovski, 1929

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