Donde las Dan…

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Si ha pasado tanto tiempo desde el último boletín ha sido, entre otras cosas, porque hemos estado muy entretenidos haciendo deporte. Aunque en Madrid cada día es más difícil hacer práctica deportiva debido a la fiebre por el camuflaje de nuestros amiguitos, muchos intrépidos han conseguido ejercitarse y contemplar divertidas acciones deportivas, algunas de las cuales recogemos aquí para risas, goce y disfrute de todos.

–          Disfrutaba plácidamente con sus colegas uno de esos elementos que gustan de cambiar de bando cuando fue avistado por unos amantes del deporte que no olvidaban su participación en cierta movida en mla que unos compañeros fueron apuñalados. Su cara cambió cuando les vio aparecer, pero más aún cuando estos le enseñaron la nueva modalidad BAF in your face, con derivación en “face estampada contra la pared” y baila pogo sobre un traidor. Por si alguien aún piensa que esto, al margen de la diversión, no es útil, las últimas noticias indican que este elemento rompió todos los vínculos con sus nuevos coleguitas y se fue de la ciudad por miedo a los deportistas.

–          Esta vez nos vamos a Karabantxel Alto, donde dos amigxs divisan a un minicerdete, de esos que hasta te da pena escupir. Pero nuestros amigos son más conscientes y no entienden de edades, pensando: “Si le pasa el mal de la patada en la boca lo mismo se deja de tonterías y así le salvamos de que se cruce con alguno de nuestros amigos sádicos y le terminen despellejando vivo para hacerse un monedero”. Dicho y hecho. Le interceptan en la calle de su casa y se lo llevan para los arbustos, un par de sopapos, un par de sardinetas, un nudillo en tu sien, etc, etc. Nuestros malvados amigos le quitan las zapatillas y se las tiran en medio dela Avenidade los Poblados, con la intención de que haga penitencia y ande descalzo para redimir sus pecados.

–          Queridos cerdotes, si no queréis iros descalzos a casa, podéis pillar el bus, aunque si lo hacéis con una gorra de División 250 corréis el riesgo de que os topéis con un deportista necesitado de un regalo y , claro, pasa lo que pasa, que os quedáis con la carita bien tocada y sin gorrita.

–          Después a vuestros coleguitas les podéis engañar en “vuestros” bares, eso sí, cuidadito porque los amantes del deporte cuando queiren tomarse algo les da igual que paréis ahí o cuántos seáis, y después de tomarse una se ponen juguetones. No les culpéis si la cosa acaba como en cierta localidad del Norte, con los dos deportistas desalojando el bar a base de “saludos” y vosotros teniendo que llamar a vuestros colegones de azul para que se los llevaran. Malditas perras chivatas.

–          Y es que en las inmediaciones de los bares siempre encuentras amigos con los que hacer deporte, más aún si juega el Atleti fuera y lo echan por la televisión. Cinco o seis cochinos se creían que un bar puede ser el Calderón y ponerse bufanditas del Frente Atlético, camisetas con símbolos nazis, politos y gorritas casuals muy de moda ahora y después tener la cara dura de jurar y perjurar que no eres nada. Sí, claro que lo sois, sois unos mierdas, y bien gordos, porque tres puñetazos torpedos os enseñan el arte del hebillazo, de soltar puñetazos como un muelle, del truzaco en la nuca y de la patada en la boca. Ahm, preguntarle a los que no pillaron por qué se fueron corriendo y os dejaron tirados si es que les llamaban por teléfono o se les quemaba la comida.

–          Uno de estos del Frente, con sus bonitos tatuajes en las piernas, debe sentir pánico por los deportistas, porque en otra ocasión les regaló una bafandica previo chuletazo y durante el famoso Mundial experimentó la nueva modalidad de “mesazo in your face”. Es lo que tiene cenar en el barrio equivocado, que unos hambrientos torpedos arrasen con la terraza.

–          Bendito Mundial, que tanto nos ha hecho disfrutar, y no lo decimos por el juego en Sudáfrica, sino en las calles de Madrid. Unas rojiguarras de regalo, unos amigos que sacan el Pollo al sol y se quedan sin él, unas carreritas por aquí, unos tortazos por allá…

–          También nos hacen disfrutar con los cartulis que en nuestros barrios tratan de hacer ver que el temido movimiento NS avanza sin control, siempre a travé de Internet con blogs fantasmas, porque luego en la calle no se les ve. Y cuando un joven torpedo, amigo de ver fotitos para memorizar caras se los cruza y los reconoce, no les da tiempo de salir por patas, después de llevarse el ostiazo de rigor, siendo incluso abandonado por otro temido guerrero ario que se da a la fuga en su coche.

–          Hay veces que ni en coche pueden huir y del miedo de ver a varios deportistas “llamando amablemente” al vehículo e intentando entrar, son incapaces de reaccionar más que echando el seguro. Pobres coches, ellos no tienen la culpa del miedo de sus dueños.

–          Todas estas derrotas deportivas no les sientan bien, les cabrean, y se envalentonan tanto que quieren practicar su “valiente” deporte de cazar de noche entre unos cuantos a algún torpedo.  Esto les puede salir bien, aunque corren el riesgo de ir a por lana y salir trasquilados. Así, como las ovejas pilladas por los lobos, salieron en su visita nocturna a un Centro Social Okupado de la capital. Nuestros intrépidos cerdos querrían hacer la hazaña de otras veces de prender fuego a la puerta o cualquier super acción por ele stilo, cuando de dentro salieron unos deportistas con ganas de ejercitarse. Los valientes practicaron la carrera nocturna, a excepción de uno, que tenía sueño y se echó a dormir en el asfalto. Qué guapos están así, durmiendo plácidamente en mitad de la calle mientras sus colegones, primero le dejan tirado y después lloriquean desde la distancia pidiendo clemencia. Lo dicho, si véis que quieren ir a por lana, que salgan trasquilados.

–          Hablando de ovejas y de lobos, os dejamos un cuento infantil que nos ha llegado y que muestra que ni en las que ellos consideran “sus zonas” pueden estar tranquilos…

–          La increíble y lúdico-festiva historia de los dos cerditas y caperupija tolfa.

–          Érase una vez en el barrio de Canicollejas, una soleada mañana de un dia de diario cualquiera. Estaban los dos cerditos con Caperupija en el portal de su madriguera acompañando a los jubilados del bloque:

–          Abuelita, abuelita –dijo el cerdote mayor- qué felices somos en este barrio.

–          Anda chaval –le respondió la vieja- que faltas más a la escuela que el Manolo Canduela. Vete al Lidel a hacerme la compra y así paseas a la pija de tu novia que la tienes aburrida.

–          Y allá fueron paseando sus mejores galas compradas en DSO con la paga de papá, sin saber que todo estoe ra observado por tres villanos que se relamían discutiendo sobre cómo cocinarlos.

–          Tengo la solución a nuestros problemas, afirmó el Lagarto Juancho- haremos una tortilla de bellota – y sacó su reluciente batidor de huevitos de cerdo marca Acme-Bellota.

–          Los dos cerditos y la pija salían ya del super con un carrito lleno hasta arriba.

–          La moneda del carrito me la quedo yo –le decía el cerdito mayor al cerdito pequeño- mientras le daba tobitas.

–          Caperupija les observaba con cara de amargada, mascando chicle con la boca abierta y enrollándose un dedo en el pelo, cuando…

–          ¡Eh, cerdoojs! – el Lagarto Juancho corría hacia ellos agitando los brazos por encima de la cabeza con el batidor, seguido por el Oso Feroz moviendo los puños en molinillo. ¡Ya les faltó tiempo a los dos cerditos para girarse! Salieron corriendo cual Lupin con las piernas por delante cada uno por su lado abandonando a Caperupija y al carrito de la compra, que rodó cuesta abajo por la calle hasta estamparse con un árbol. Y eso es todo amiguitos y amiguitas, los dos cerditos volvieron a su madriguera con dos kilos más de peso en los calzoncillos, la tolga de Caperupija recibió un leve tratamiento anticelulítico, a la abuelito le llegó la compra aplastada, y los dos villanos tuvieron que hacerse vegetarianos porque desde que los cerdos son gacelas, no hay quien les coja. Moraleja, si cerdito quieres zampar, que no te vean acercar…

–          De juzgado en juzgado…y de ridículo en ridículo. Desgraciadamente nos está tocando visitar más de lo deseado las puertas de los juzgados en los últimos tiempos. Practicar deporte algunas veces no sale gratis, menos añun cuando lo practicamos con auténticas chivatas que después tienen la jeta de llevar camisetitas de ACAB, por ello es necesario y obligatorio acudir siempre con los compañeros con marrones judiciales a las citas en los juzgados. Por ellos, y por uno mismo, porque allí también se dan situaciones muy divertidas:

–          Uno de nuestros compañeros tuvo la “suerte” de coincidir en calabozos con el super guerrero ario de Falange que destrozó la placa de Carlos en Legazpi. El temeroso fascista, entre balbuceos, trataba de ganarse la amistad de nuestro compadre, que disimulaba sabiendo lo que había fuera, que no era más que el ejemplo de lo que sucede en Madrid: decenas y decenas de antifascistas arropando a nuestro hermano y nadie, absolutamente nadie, para recoger al cartuli, que para no ser delatado en su salida a la calle corrió a refugiarse en un bar. Tras casi una hora en la que la zona quedó libre para el falabngista, vinieron a recogerle en coches, sin saber que unos pacientes deportistas acechaban entre las sombras. Al final el miedica huyó a toda prisa, aunque nuestros deportistas se llevaron de recuerdo un gorro de lana del Frente Atlético.

–          Es casi imposible que ocurra nada en las puertas de un juzgado por la gran presencia de maderos y de cámaras, pero en otra de estas esperas nos topamos con dos camufladitos miembros de Ultras Sur, vecinos de Canillejas, que intentaban pasar desapercibidos en su salida, pero un diamante tatuado en el cuello es inolvidable para un torpedo. Lástima que antes de esconderse detrás de la policía sólo pudieran acojonarse y llevarse unos humillantes escupitajos en la cara.

–          Más rabia aún sintieron cuatro torpedos cuando a la salida de otro juzgado seis amigos les invitaron desde la lejanía a jugar. Nuestros torpedos, pese a la inferioridad, aceptaron el juego y cuando corrieron para jugar de cerca, los temidos cerdotes se metieron a toda prisa de nuevo en los juzgados, chivándose una vez más de las intenciones de los nuestros de querer jugar.

–          Si es que no tienen ni orgullo ni honor, si no, no dejarían solos una mañana de viernes a dos de sus “peces gordos”, denunciantes ambos por una famosa movida en uno de sus ridículos actos en el que tuvieron que correr como gacelillas y perdieron una bandera gracias al aire acondicionado improvisado en uno de sus coches. Decenas de compañeros estuvieron con los nuestros, riéndose de los dos cerdos que se escondían tras los maderos y secretas. Pero a la salida, un par de torpedos querían saludarles. Tras seguirles, estos torcieron una esquina y practicaron el arte de la desaparición. Pocas veces se había visto correr a un cerdo tanto en tan pocos segundos. Nuestros torpedos divisaron entonces un coche, pero pese a la superioriadad, los cerdos no querían hacer otro deporte que no fuera rally en la ciudad y tras montar a las dos chivatas y se fueron echando ruedas huyendo de los torpedos que les perseguían a la carrera.

HASTALA PRÓXIMA

Boletín Formativo Antifascista AHORA O NUNCA, Nº6, Abril 2011

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