Quiénes Condenan el “Terrorismo” se Ponen del Lado del Fascismo – Artículo de Arenas

los70

Una cortina de humo se está levantando para justificar los crímenes del Estado con las más variadas formas de condena del “terrorismo”. Los asesinos fascistas, los vaticanistas, los socialdemócratas, los carrillistas y demás ralea oportunista se han unido en santa alianza para condenar el “terrorismo”, pedir clemencia a los verdaderos terroristas y verdugos del pueblo y desprestigiar la lucha resuelta, revolucionaria, Particularmente los últimos, han comprobado que, tanto la represión abierta como las súplicas y palabrería conciliadora no les sirven, son incapaces de contener la ira y la lucha popular, y por eso ahora, con el mayor cinismo del mundo, a la vez que tratan de beneficiarse de esa lucha, montando a caballo de las masas, procuran desprestigiarla tachándola de “terrorista”. Está claro que no buscan otra cosa más que perpetuar la opresión y la explotación bajo otras formas. Tal es el sentido de sus cantos a la “nueva aurora” (una aurora teñida con la sangre de los mejores hijos del pueblo) y de sus condenas al “terrorismo” y a “todo tipo de violencia”. Pero nosotros sabemos bien que, se cubra como se cubra, el Estado que toda esa gentuza quiere salvar, no es otra cosa más que la violencia organizada de la burguesía contra la clase obrera y otros sectores populares.

Nosotros, comunistas, no queremos la violencia. Pero la violencia nos es impuesta, como le es impuesta a todos los trabajadores. Si trabajamos por la realización de nuestros ideales para que los obreros no sean explotados ni oprimidos, somos reprimidos. Nosotros no hacemos más que defendernos. Pero, al decir de los fascistas, de los monopolistas y de sus lacayos reformistas, eso es “terrorismo”. A los monopolistas les está permitido explotarnos, estafarnos, privarnos de derecho y libertad, asesinarnos y sacarnos la piel a tiras en cuanto nos rebelamos. En cambio, eso no nos está permitido, es pecado, está prohibido por las leyes, no tenemos ningún derecho a sublevarnos contra la explotación y la tiranía, a emplear las formas de lucha y las armas de que disponemos. Esta lucha justa es “terrorismo”, “no es política”. En cambio, el terrorismo del capital es una causa santa, la apoyan y la encubren como pueden. Sólo cuando eso no es ya posible levantan las voces para condenar “toda violencia”, poniendo todo el acento en el ataque y la calumnia contra la justa violencia revolucionaria.

Pero nadie podrá ocultar, por mucho que se empeñen, que ha sido esa justa violencia revolucionaria, que ha sido el sacrificio generoso de un puñado de hombres y mujeres, auténticos héroes, combinado con la lucha resuelta del movimiento de masas; que ha sido esto y no los lloriqueos y las condenas cobardes de esas acciones lo que, al fin y al cabo, ha hecho recular al fascismo. En efecto, el único recurso que en un momento dado deja el terror abierto del régimen del capitalismo financiero, la única política posible para hacerle frente, es la lucha resuelta empleando todas las armas al alcance. Ciertamente, y esto ya lo hemos dicho muchas veces, nosotros estamos en desacuerdo con los actos anarquistas y aventureros que perjudican principalmente a quienes los realizan. Sin embargo, no podemos condenar todo tipo de violencia, sino sólo la violencia fascista, contrarrevolucionaria. Nosotros no somos anarquistas. Pero tampoco somos pacifistas, y tenemos que considerar que el “pacifismo”, cuando se están cometiendo los crímenes más horrendos contra las masas, hace cien veces más daño al movimiento popular que los actos anarquistas. Esto debe quedar bien sentado.

Por otra parte, somos de la opinión de que, si al avance obrero y popular la reacción opone la violencia criminal, no se debe dudar en recurrir a la violencia organizada y ligada al movimiento de masas para defender las conquistas. Para esto se ha de estar preparado, no improvisar, pasar con agilidad de una forma de lucha pacífica a otra no pacifica, o combinarlas. Esto es lo que nos enseña el marxismo-leninismo, y siempre seremos fieles a esta enseñanza. ¿Cómo, si no, defenderse del terror y los asesinatos fascistas? ¿Haciendo llamadas a la concordia?

Mas, ¿cuándo han atendido los fascistas a esos llamamientos ni a los sentimientos “humanitarios”? ¿No fueron acaso ellos quienes proclamaron la “dialéctica de las pistolas”, aún cuando gozaban de más privilegios y libertad que nadie? El terror y los crímenes fascistas no están dirigidos solamente contra los llamados “terroristas”. Con la excusa de la lucha contra la “minoría terrorista”, la oligarquía financiera pretende apretar aún más el dogal de la explotación que han echado al cuello de las masas obreras. Por este motivo, superada la confusión de los primeros momentos, no es nada extraño que las masas presten un apoyo cada vez más activo y participen en la lucha de quienes de verdad las defienden.

 

 

Artículo "Quienes condenan el “terrorismo” se ponen al lado 
del fascismo" extraído del libro El fin de la Reforma

https://arenaslibertad.wordpress.com/2015/08/09/quienes-condenan-el-terrorismo-se-ponen-al-lado-del-fascismo/

 

 

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