Los fascistas siguen cobrando pensiones por su actividad criminal

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El diputado de Die Linke (La Izquierda) Andrej Hunko dijo el 15 de octubre que el pago de pensiones a combatientes de la División Azul es una “bofetada” a los brigadistas alemanes que lucharon en apoyo de la Segunda República durante la guerra civil española.

“El pago de pensiones a combatientes de la División Azul y a integrantes de la Legión Cóndor es, desde el punto de vista político, una bofetada a los brigadistas alemanes que en la guerra fría fueron de nuevo perseguidos por las autoridades de la República Federal de Alemania (RFA) y que, por supuesto, no recibieron ni pensión ni reconocimiento por haber defendido la legalidad republicana entre 1936 y 1939”, dijo.

Hunko ha presentado una batería de preguntas en el Bundestag (Parlamento) para exigir al Gobierno alemán conocer el número de excombatientes españoles que reciben una pensión de Berlín y si es oportuno continuar con estos pagos.

Jan Kühn, asesor del diputado de La Izquierda, ha explicado que “nos interesa saber si todavía el Estado alemán está pagando retribuciones a combatientes de la División Azul y a cuánto ascienden estas retribuciones”.

Según el historiador alemán Ingo Niebel, “la iniciativa del partido Die Linke hace recordar la estrecha relación de la RFA con el fascismo internacional en general después de su constitución en 1949, como autoproclamada heredera del Tercer Reich”.

Para el historiador, “el hecho en sí, el pago de pensiones a excombatientes de la División Azul, es un punto en la larga lista de colaboración entre los fascismos alemán y español desde 1936 hasta nuestra época”.

“Primero, durante la Guerra Española Civil, la Alemania nazi envió a su Legión Cóndor, un cuerpo militar con las armas más modernas de la época, para ayudar al golpista general Francisco Franco a ganar su golpe de Estado, que en un principio había fracasado ante la resistencia del bando republicano, dando lugar a esta contienda”, asegura.

Después, continúa, “en la Segunda Guerra Mundial, Franco dio las gracias a Adolf Hitler, enviando la División Azul”.

“Aparte de eso, en las sombras, la policía de Franco y la Gestapo colaboraron a la hora de perseguir a sus enemigos comunes”, agrega.

Además, añade, “después de la derrota de la Alemania nazi, la España franquista se convirtió en el santuario de criminales de guerra, como célebres oficiales de las SS como Otto Skorzeny o el belga Leon Degrelle”.

“Una vez creada la RFA, Madrid y Bonn retomaron sus buenas relaciones de antes de la derrota incondicional de la Alemania nazi en 1945”, recuerda: “La España franquista se preparó para acoger al servicio secreto alemán BND y a estructuras militares alemanas para el hipotético caso de que el Ejército Rojo lograse ocupar la RFA”, detalla el historiador al comentar que “al mismo tiempo los servicios secretos interiores de ambos países colaboraron para vigilar a los emigrantes españoles que venían a la RFA en busca de trabajo.”

Niebel pone como ejemplo cómo “en 1986 un comandante de la Fuerza Aérea de la RFA alabó las ‘tradicionalmente buenas relaciones’ con España, haciendo expresamente referencia a la “Legión Cóndor y a la División Azul”.

“Los pagos a los integrantes de la División Azul corresponden a la misma política que benefició de esta forma a otros extranjeros miembros de las SS y de otras unidades del Ejército hitleriano”, concluye el historiador.

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